Grandes retos del cristianismo contemporáneo (2)

Cuando Jesús dijo: aprended de mí que soy manso y humilde de corazón y hallaréis descanso para vuestras almas (Mateo 11:29) ensalzó actitudes que la cultura contemporánea casi desconoce: la mansedumbre y la humildad. Por tanto, actuar como Jesús en un mundo cada vez más egoísta, pretencioso y violento es otro gran reto si pretendemos seguir a Jesucristo.

Mientras estudiaba en el seminario en tiempos dificilísimos para los cristianos en Cuba, inesperados acontecimientos me obligaron inicuamente junto a otros hermanos en la fe, a convertirme en cortador de caña de azúcar. Aunque decidimos enfrentar la injusticia aportando nuestro mejor testimonio de fe, uno de los jefes venía deliberadamente al cañaveral donde trabajaba para burlarse y acusarme de ser un burgués religioso y pésimo cortador de caña. Un día fatídico ─uno entre muchos─, me humilló tanto con sus ofensas que, obstinado e inexplicablemente, comencé a sentir profundos deseos de matarlo. ¿No tenía acaso un machete afilado en mi mano?

Horrorizado por tal sentimiento seguí cortando caña, pero imaginando que cada machetazo se lo daba a él con un odio que se acrecentaba a cada golpe de machete. ¡Y así caí en una profunda crisis espiritual y ética que solo vencí varios meses después! Aunque dicho oficial merecía más compasión que desprecio por su brutalidad e ignorancia, el rencor que atesoré en mi corazón dañó mi relación con Dios y también me alejó de mis hermanos en la fe, quienes sufrían tanto como yo. Esa experiencia me ensenó que aunque bajo ciertas circunstancias es muy difícil actuar con mansedumbre y humildad… ¡debemos hacerlo por nuestro propio bien!

Como pecadores perdonados y llamados a ser como Cristo, debiéramos sentir como Pablo: no que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús (Fil 3:12). ¿Seremos tan orgullosos y despiadados —crueles censores de quienes no responden al evangelio—, que preferiríamos un rápido juicio divino sobre ellos? ¿No deberíamos ser misericordiosos pidiendo a Dios, incluso aunque nos maltraten, que les otorgue la gracia del arrepentimiento?

Jesús sí atacó duramente a quienes pretendiendo ser fieles a Dios —escribas y fariseos—, no vivían lo que predicaban. También volcó rudamente las mesas de los que convirtieron el templo en una casa de mercado. ¿Comprendes cuales procederes humanos provocaban su ira? A su vez, amó y perdonó a publicanos y pecadores y pidió perdón para quienes le crucificaron pues ignoraban la magnitud de su acto. También perdonó a Pedro, quien bochornosamente negó conocerle ¿Olvidamos los cristianos actuales la enseñanza sobre el amor a los enemigos en el Sermón del Monte? ¿Cuántos mensajes has escuchado sobre ese pasaje últimamente? ¿Erró Jesús al enséñanos a ser mansos y humildes hasta el punto de bendecir a los que nos maldicen… y orar por quienes nos ultrajan y os persiguen?

¡Sí, no hay duda, los retos que hoy tenemos quienes decimos seguir a Cristo son colosales!

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