
Aunque las redes sociales son fantásticas, cada día se asemejan más a un campo minado donde un paso errado resulta trágico. ¡Urge actuar en ellas con sabiduría y cordura! Al divulgar en ellas nuestras publicaciones, fotos y videos, cualquier actitud vanidosa o imprudente impediría el logro de nuestras mejores intenciones en un medio donde todo lo que expongamos alcanzará un público muy heterogéneo.
¿Será correcto usarlas para crear pugnas entre creyentes o para atacar pública y duramente a quienes no sustenten nuestras mismas opiniones y creencias? ¿Es sensato hacer críticas irónicas y sarcásticas a todo lo que no armonice con nuestros criterios? Debido al alcance de las redes sociales, utilizarlas sin piedad puede convertirnos en piedra de tropiezo para muchos. Tampoco debiéramos airarnos al responder a cuanto comentario provocativo aparezca en ellas. La Biblia enseña que la blanda respuesta quita la ira; más la palabra áspera hace subir el furor (Proverbios 15:1). Si al hallar en las redes alusiones o críticas malévolas no reaccionamos respondiendo con sabiduría y espíritu cristiano, podríamos dañarnos a nosotros mismos causándonos amargura y dureza de corazón, evidenciando un penoso olvido: como seguidores de Jesús nuestras acciones —tanto mediáticas como privadas—, debieran mostrar siempre el fruto del espíritu: Amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley (Gálatas 5:22-23). No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal (Romanos 12:21).
¿Podemos usar las redes para compartir las enseñanzas bíblicas y defender los principios cristianos? ¡Obviamente sí! Pero hagámoslo con bondad, modestia y generosidad. En su carta a los filipenses, Pablo ruega a un compañero fiel —de nombre desconocido—, que ayude a dos hermanas que no estaban mostrando un mismo sentir en el Señor (4:1-3). Tras recordarle que ellas combatieron junto a él y otros más por el evangelio, cataloga a todos como hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía, cuyos nombres están en el libro de la vida. ¿Comprendes? Pablo dice a todos: Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! Vuestra gentileza sea conocida por todos los hombres (Fil 4:5). La palabra gentileza proviene de un vocablo griego que significa amabilidad y buen carácter.
¿Usamos las redes para encender fuegos o para mostrar con humildad nuestra fidelidad al Señor? Como a todos nos falta mucho para alcanzar toda la plenitud de Dios (2 Corintios 9:22), evitemos atacar en ellas a quienes aún no alcanzan lo que solo por la gracia de Dios es posible recibir. Por ello Pablo insistió a los efesios: Con toda humildad y mansedumbre, soportándoos unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz (Efesios 4:1-3).
Las redes sociales —sin duda—, revelan con claridad quienes somos y cuáles son nuestras prioridades. Son un instrumento de alcance mundial donde todos pueden constatar tanto la bondad de nuestro carácter como la falsedad de nuestras presunciones, sin que a veces percibamos cuan claramente se hace evidente en ellas tanto nuestra piedad como desatino, nuestra espiritualidad o vacío y rebeldía interior. Ellas son transparentes al mostrar la condición espiritual y moral del mundo actual, así como también revelan cuanto puede haber de hipocresía, falsedad o mediocridad en quienes declaramos ser hijos de Dios y seguidores de Cristo.
Por último, a veces es obvio en las redes cierta dureza y juicio condenatorio para quienes no creen o piensan exactamente igual a nosotros, lo cual es contradictorio. Si seguimos a Jesús, quien al ver las multitudes desamparadas y dispersas tuvo compasión de ellas como ovejas que no tienen pastor (Mateo 9:36); ¿no deberíamos quienes nos consideramos sus seguidores mostrar también sensibilidad y compasión en vez de desprecio y juicio inmisericorde? Si bien cada cual responderá por sus pecados, quienes hemos recibido un perdón por gracia, debiéramos actuar en consecuencia.
Para mí, ser coherentes, honestos y humildes al utilizar todas las posibilidades que nos brindan las redes sociales, es el gran reto que ellas ofrecen a quienes pretendemos ser seguidores de Jesús de Nazareth.
