La depresión (2)

Algunas veces la causa de nuestra depresión tendrá que ver más con nosotros mismos que con los acontecimientos que nos desconciertan. ¿Te parece extraña esta afirmación? Eso se debe a que la manera en que reaccionamos a los problemas, las aflicciones o los retos de la vida depende más de nuestra condición espiritual que de la intensidad de los sucesos que nos aflijan.

Cuando no estamos en verdadera comunión con Dios y dispuestos a obedecerle confiando en que él sabe lo que hace, podemos atribularnos hasta en los momentos en que en realidad debiéramos estar felices y agradecidos. Siempre que ello suceda se deberá a que la desobediencia y la culpa pueden conducirnos con mucha facilidad a un proceso depresivo profundo y pecaminoso, tal como veremos en el programa de hoy…

(El programa Nuestro Hogar se trasmite todos viernes a las 10:00 PM por los 800 AM)

La gloria de Dios

¿Tienes una idea de lo que significa ver la gloria de Dios? Algunos la ven al contemplar la belleza de un amanecer o un atardecer y tienen razón, porque la Biblia enseña que los cielos cuentan la gloria de Dios y la expansión denuncia la obra de sus manos (Salmo 19:1). Otros la ven al experimentar un milagro de sanidad, o al recibir respuesta a sus oraciones pidiendo la solución de sus problemas y cuando ven cumplidos sus deseos largamente añorados. No obstante, la Biblia también enseña que toda la tierra está llena de su gloria (Isaías 6:3), lo que indica que podemos encontrarla dondequiera y en cualquier momento. ¿Será posible?

Cuando miramos a nuestro alrededor vemos con frecuencia problemas cada vez mayores: desamor, desvergüenza, constantes desatinos en la conducta humana. Con ese escenario que nos circunda ¿cómo lograremos ver la gloria de Dios?

A pesar de todos los problemas y frustraciones que experimentamos durante nuestra vida, podremos encontrarla dentro de nosotros mismos si le obedecemos y servimos con todo nuestro corazón. Entonces todo cambia y podemos decir como el salmista: En Dios está mi salvación y mi gloria, en Dios está la roca de mi fortaleza y mi refugio (Salmo 62:7)

El programa Mensajes de Fe y Esperanza se transmite de lunes a viernes a las 7:55 pm por los 800 AM (Onda Media)

Vivir con dignidad

Actualmente muchas personas rigen su vida siguiendo exclusivamente los dictados de sus propios deseos, la conveniencia, sus sentimientos o en dependencia de las circunstancias. Si en determinadas ocasiones tales motivos pudieran darnos justa razón para actuar, en otras será obvio que aquello aparentemente provechoso no será legítimo, que lo que deseamos no siempre es viable y lo que sentimos pudiera estar en contradicción con lo que en realidad debiéramos hacer o asumir, incluso, por el bien de otros. ¿Entonces?

Vivir con dignidad siempre será costoso y como la vida cristiana se rige por principios y convicciones claramente definidos en la Palabra de Dios, no te extrañes si a veces tu deber será renunciar a lo más fácil y conveniente para hacer aquello que a Dios le agrada. Si así haces, habrás escogido el camino de la verdadera libertad.

Lo demás es puro cuento… ¡Y la propia vida se encarga de cobrarlo caro!

El programa Mensajes de Fe y Esperanza se transmite de lunes a viernes a las 7:55 PM por los 800 AM (Onda Media)

La depresión (1)

Algunos piensan que los creyentes están libres de sufrir el acoso de la depresión, uno de los males más comunes en el mundo contemporáneo, pero en realidad no es así. Casi todos nosotros hemos sentido en ocasiones una inmensa tristeza lo cual es absolutamente normal si hay causas reales que la provocan.

Pero si nuestra tristeza se alarga y profundiza convirtiéndose en una melancolía permanente, ya pudiera ser depresión y debemos buscar ayuda…

El programa Nuestro Hogar se transmite todos los viernes a las 10:00 PM por los 800 AM (Onda Media)

Ante las puertas de un nuevo año

Mantén tu Fuego Ardiendo (Poema de Francisco E. Estrello)

La senda se va haciendo impenetrable,
Es un velo de sombras el camino;
A tientas va el viajero persiguiendo
La ilusión que se fue y ya no vino.
¡Mantén tu fuego ardiendo!

La noche se echa ya por las veredas,
El silencio se tiende en los caminos,
Y hay todavía esperanzas rezagadas
Que en carrera agitada van volviendo.
¡Mantén tu fuego ardiendo!

Hay tempestad arriba, ni una estrella. Los senderos están resbaladizos;
No se distingue nada, ni una huella,
Y un viajero perdido va cayendo…
¡Mantén tu fuego ardiendo!

Mira cómo el ideal padece frío,
La vida se ha enfermado de tinieblas;
Y ese mal de las sombras va envolviendo
Todo lo que es más bello, hermano mío …
¡Mantén tu fuego ardiendo!

No te asuste la noche,
La mañana vestirá luminosa en su alegría;
Pero en tanto la luz va esclareciendo,
¡Mantén tu fuego ardiendo!

Mantén tu fuego ardiendo …
Defiéndelo del viento, ¡te lo apaga!
Cúbrelo de la lluvia, ¡te lo ahoga!
Y mientras cuesta arriba vas subiendo
O cuesta abajo ya vas descendiendo,
¡Mantén, siempre mantén, tu fuego ardiendo!

Vi un ángel parado a la entrada del año y le rogué:

-Dame tu mano para entrar a lo desconocido.

Y él me respondió:

-Pon tu mano en la mano de Dios. Ello será suficiente para ser feliz y sabio en la abundancia y mas fuerte y sensato en la adversidad. De todas formas, espera lo mejor. ¡De la mano de Dios siempre tendrás fe, esperanza y amor!

(Autor desconocido)

Familia disfuncional (5)

Cuando una familia falla en su labor diseñada por Dios como el marco ideal para la formación, el desarrollo integral y el cuidado amoroso de quienes la forman, exponen a los suyos a muchos peligros. En la actualidad, algunas de las amenazas presentes en la vida contemporánea, si logran penetrar en el seno de una familia, serán devastadoras…

Mensaje de Navidad

CUANDO NADA SUCEDE COMO ESPERAMOS

¡Qué difíciles han sido estos dos últimos años! De manera especial, para los cubanos el 2021 ha sido turbulento. Además de los sufrimientos y múltiples carencias experimentadas desde hace décadas, vivimos los peores momentos de la pandemia del Covid-19 y un mal llamado reordenamiento económico que oprime nuestras vidas muchísimo más. Son demasiadas las frustraciones y molestias que experimentamos a diario.

Leyendo en la Biblia la historia del nacimiento de Cristo, creo que la manera en que José y María asimilaron las circunstancias cuando Jesús nació, pudiera ayudarnos a enfrentar las nuestras, tan opuestas a todo lo que deseamos. Siguiendo los relatos bíblicos del nacimiento de Cristo, podemos preguntarnos: ¿Qué esperarían José y María que sucediera al nacer el niño Jesús? ¿Cuáles fueron las realidades que enfrentaron? ¿Cómo reaccionaron ante tantos acontecimientos frustrantes?

Conociendo las expectativas del pueblo judío con respecto al Mesías, la bendita pareja pudo hacerse muchas preguntas. ¿Qué sintió María al escuchar que era la más bendita de todas las mujeres? José, pensando abandonarla secretamente, le desposó aunque estaba embarazada al conocer que todo era obra del Espíritu Santo. ¿Cuánto significó para ambos tal situación? ¿Aceptaron piadosamente los planes divinos aunque nada tuviera que ver con las expectativas que ellos mismos tuvieran para su vida en común? Es evidente que sí.

¿Comprenderían a plenitud qué significaba ser los padres del Mesías? Conforme se acercaba su nacimiento y obligados a trasladarse hasta Belén de Judea a más de cien kilómetros de distancia, arribaron a la minúscula aldea sin encontrar lugar donde alojarse. ¡Qué contradicción! La más bienaventurada de las mujeres dio a luz en una oscura gruta muy lejos de su casa y su familia mientras un grupo anónimo de pastores —humildes y despreciados por la sociedad y los líderes religiosos—, contemplaban en los cielos a una multitud de ángeles cantando y alabando a Dios: ¡Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!

¿Cómo pudo ocurrir tan glorioso espectáculo sin que los habitantes de Belén —y entre ellos la venerable pareja— lo percibieran? En la cultura hebrea la llegada de un recién nacido provocaba una fiesta donde toda la comunidad le daba la bienvenida. No fue así en Belén. ¿No merecían los padres del Mesías haber contemplado al menos el canto angelical? Solo supieron de ello cuando los pastores les visitaron.

Días más tarde, al concurrir al templo para cumplir el ceremonial judío, María escuchó del justo y piadoso Simeón que una espada traspasara tu misma alma y tiempo después huyeron a Egipto para salvar la vida del niño amenazada por un diabólico y criminal decreto del rey Herodes. La más bienaventurada de las mujeres conoció en carne propia lo que Pablo diría y enseñara posteriormente: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios (Hechos 14:22).

La historia del nacimiento de Jesús demuestra que aunque seamos los seres más bienaventurados del planeta, llamados para servir a Dios y bendecir a muchos, jamás estaremos exentos de tribulaciones, frustraciones e injusticias humanas. Todo ello es parte de la vida y las personas de fe debemos afrontarlo con naturalidad y obediencia.

Las dificultades que María y José enfrentaron no les impidieron cumplir su rol sin una queja, sin una palabra de protesta, sin una pregunta a Dios. A pesar de que las realidades que padecieron contrastaban con sus expectativas por ser los padres del Mesías de Israel, con soberana quietud asumieron su rol porque la gente piadosa siempre reacciona piadosamente, sin quejas ni incertidumbres. No  hallaron lugar en el mesón, su hijo nació en una gruta oscura y fue acostado en un pesebre, no disfrutaron del canto angelical y finalmente tuvieron que huir a Egipto para salvar la vida del infante. ¡Dios quiere enseñarnos algo con esa historia tan llena de contrasentidos!   

¿Nos damos cuenta de cuán absurda y petulante es la vanidad y el orgullo humano tan frecuente a veces en quienes presumimos de ser fieles seguidores de Cristo? María y José aceptaron y siguieron humildemente la dirección de Dios, algo imprescindible cuando enfrentamos frustraciones. La mujer más bienaventurada de la tierra no escapó al sufrimiento. ¿Acaso nos extraña? En un mundo cada vez más corrupto y desenfrenado es iluso pensar que vamos a vivir sin que las consecuencias del pecado —ya sea el propio, el de los demás o imponderables inesperados— nos alcancen con frecuencia. Nuestro gran reto no es escapar del sufrimiento porque es inevitable, sino impedir que se nos amargue y endurezca el corazón.

La historia de la Navidad nos recuerda cuán iluso es pensar que por ser fieles a Dios y a sus propósitos estaremos libres de frustraciones, calamidades y exentos de padecer injusticias humanas. En un mundo trastornado por el pecado los hijos de Dios tendremos muchas bendiciones y disfrutaremos de momentos y experiencias hermosísimas, pero sufrir frustraciones y contradicciones es también la consecuencia lógica de pertenecer a una humanidad corrupta y desenfrenada, cada día más dispuesta a ignorar los propósitos divinos. Nuestra tarea no es evadir el sufrimiento y las injusticias humanas, sino decidir con que espíritu reaccionamos ante todo ello e impedir a toda costa que se nos amargue el corazón.

¿Cómo celebrar Navidad y enfrentarnos a un año nuevo en un tiempo de pandemia, tan difícil y frustrante como el que vivimos ahora? Como María y José, no esperemos de la vida lo que ella no puede ofrecernos. Podemos evitar la amargura si somos fieles obedeciendo a Dios aunque estemos inmersos en circunstancias difíciles. La peor tragedia que puede ocurrirnos como seres humanos no es la posibilidad de sufrir, sino que la amargura se apodere del corazón. ¡Entonces no habría esperanzas porque nos volveríamos  terriblemente egoístas! Y olvidaríamos que solo obedeciendo a Dios tendremos posibilidades de servir a los demás y ser bendecidos nosotros mismos con independencia del sufrimiento que padezcamos.

Por lo tanto, urge responder piadosamente a nuestros infortunios porque Dios es experto en transformar tragedias en bendiciones. La crucifixión de Jesús fue el crimen más horrendo cometido por la humanidad, sin embargo, gracias a su muerte en la cruz podemos tener esperanza, perdón, salvación y vida eterna. Por ello, nunca permitas que la amargura endurezca tu corazón.

Confía en Dios, ámale con todas tus fuerzas. Aun en los tiempos malos ama y bendice a los demás —¿no dijo Jesús que, incluso, a nuestros enemigos?—, solo así comprobarás que cualquier infortunio, tenga la magnitud que fuere, se vuelve llevadero y lo afrontarás con paz.

Si pese a nuestros infortunios conservar la fe, la esperanza y el amor, seremos bendecidos como lo fueron José y María.

Entonces, cuando nada suceda como deseamos, ¡llenemos de Cristo nuestro corazón y liberémoslo de la amargura y la desesperanza. Dios sigue, aunque a veces no lo parezca, al tanto de cuanto ocurre en el mundo. ¡No le defraudemos olvidando sus enseñanzas y lo que él espera de nosotros. Desde el Antiguo Testamento, el profeta Habacuc nos enseña cómo responder cuando nada en la vida suceda como deseamos: Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya mantenimiento, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y ni haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová y me gozaré en el Dios de mi salvación (Habacuc 3:18).

Un antiguo himno navideño nos repite lo mismo:

A media noche en Belén de Dios la salvación Por ángeles se proclamó en celestial canción. En las alturas gloria a Dios el coro tributó: La paz y buena voluntad al mundo pregonó.

El canto de los ángeles hoy se oye resonar. El eco dulce encantador alivia mi pesar. Y al escuchar con atención el mundo en derredor, Divina paz recibirá de Cristo el Salvador.

Las almas que se encuentran hoy en medio del dolor, Solaz completo sentirán buscando al Salvador. ¡Oh que las nuevas del Señor se extiendan más y más! Que sepan todos que el Señor hoy brinda dulce paz.

Vosotros, llenos de temor y enhiestos hoy que estáis, Y que agobiados de dolor con paso lento vais, Hoy descansad y contemplad la angélica visión, Alzad la vista y escuchad la célica canción.

¿Es aburrida la santidad?

Cuando se habla de santidad muchas personas se asustan. Si bien Dios quiere que sus hijos vivan apartados de la corrupción y el ambiente falso y frívolo que caracteriza al mundo contemporáneo, ello no quiere decir que debamos abstenernos de todo disfrute o bienestar. La santidad no es un castigo ni un impedimento para disfrutar la vida. ¡Todo lo contrario! Más bien es un tesoro que nos libera de cargas, costumbres y decisiones que sí pueden desgraciarnos…  

El programa Mensajes de Fe y Esperanza se transmite de lunes a viernes a las 7:55 por los 800 AM (Onda Media)

Familia disfuncional (4)

Quienes hayan padecido la triste experiencia de pertenecer a una familia disfuncional conocen bien el sufrimiento que proporciona a todos vivir en ella. Un ambiente familiar donde lo habitual es la violencia, el desamor o la falta de cariño, bondad, paciencia y sabiduría, es incapaz de propiciar de manera efectiva el desarrollo emocional y espiritual de los que forman parte de ella.

Es por ello que los consejeros cristianos deben estar preparados para con la ayuda del Espíritu Santo, ser instrumentos de bendición y ayuda a las familias disfuncionales que conozcamos, así como para evitar que la nuestra lo sea…

El programa Nuestro Hogar se trasmite todos los viernes a las 10:00 pm por los 800 AM (Onda Media)

Familia disfuncional (3)

¿Acaso has sufrido por pertenecer a una familia disfuncional? Hay una historia fascinante en la Biblia de una familia en la cual sucedieron cosas terribles y algunas de ellas muy injustas y bochornosas. Pero ello no impidió que el propósito de Dios se cumpliera en aquellos que fueron fieles y la historia de esa familia termina siendo uno de los relatos más apasionantes de toda la Biblia. Por lo tanto, es muy posible que conocer bien esa historia pueda darte esperanzas y ayudarte a enfrentar todos los retos que nos ocasiona el hecho de pertenecer a una familia disfuncional…

El programa Nuestro Hogar se transmite todos los viernes a las 10 PM por los 800 AM (Onda Media)